Un estudio alemán demuestra que un Tesla Model 3 produce un 28% más de CO2 que un Mercedes-Benz C220d. En la investigación también se suman los costes medioambientales de los dos combustibles.

Un estudio alemán demuestra que un Tesla Model 3 produce un 28% más de CO2 que un Mercedes-Benz C220d. Chirstoph Buchal, profesor de física en el centro de estudios CES-Ifo en Múnich, ha sido quién ha elaborado este análisis sin querer tomar partida a un lado o a otro.

La evidencia parece bastante clara y simplificando mucho el análisis, se puede decir que un coche eléctrico es más limpio que cualquier coche de combustión equivalente pero hay que tener en cuenta todo el proceso productivo y de reciclaje de ambos combustibles y es aquí donde los coches eléctricos no tienen tantas ventajas.

El informe del Instituto Ifo de Múnich, Alemania, ha llegado a la conclusión de que los automóviles eléctricos no supondrían una reducción considerable de las emisiones de CO2 en Alemania para los próximos años, debido a que los procesos de producción de baterías y energía para su recarga son todavía muy contaminantes.

¿Un Tesla más contaminante que un Mercedes-Benz? Pues parece que sí

En el estudio se ha puesto como ejemplo para el análisis un Tesla Model 3 con baterías de 75 kWh de capacidad y un Mercedes-Benz C220d. En un primer momento en el informe se puede leer que la batería del Tesla Model 3 emite entre 11 y 15 toneladas de CO2 a la atmósfera. Si el coche tiene una duración de diez años y circulará alrededor de 15.000 km/año, da como resultado entre 73 y 98 gramos de CO2/km recorrido.

Si estas cifras se le suma el coste medio ambiental de la ganeración de electricidad para la recarga de la batería, el Tesla se situaría entre los 156 y 181 gramos de CO2 por kilómetro, siendo superior que los del Mercedes-Benz C220d y sus 126 g/km.

¿Qué se puede sacar como conclusión al estudio alemán llevado a cabo por el Instituto Ifo de Múnich? Se puede deducir que con estos condicionantes sobre la mesa, se hará técnicamente imposible alcanzar el límite de 59 gramos/kilómetro de CO2 que está previsto para el año 2030. Esta cifra equivale a un consumo medio de combustible de 2.2 litros a los 100 kilómetros para los coches diésel y 2.6 litros a los 100 kilómetros en automóviles de gasolina.

Además, el estudio finaliza que el «medio ambiente se beneficiaría más de coches gasolina que funcionen con metano, puesto que sus emisiones de CO2 son más bajas que las de un vehículo diésel».