Toyota se convierte en el pionero de la investigación de los accidentes de coches y su efecto en pasajeros en los coches autónomos.

Toyota, a diferencia de otros constructores de coches, ha pasado a investigar el efecto de los accidentes de los coches autónomos en los pasajeros. El constructor japonés, pretende encontrar respuestas al efecto del cuerpo humano en este tipo de situaciones, y hallar las diferencias y similitudes entre los siniestros de los vehículos autónomos y los convencionales.

El motivo del estudio es fácil de entender. En los coches autónomos, el pasajero no se encuentra en la misma situación, o realizando el mismo tipo de actividad que en un coche convencional. En los coches “inteligentes”, el conductor va más relajado, menos atento, o incluso, realizando otras actividades más allá de conducir, sin embargo, en los coches convencionales, el conductor está más tenso, más atento y, el efecto de los accidentes puede ser evidentemente distinto.

La evidencia más esclarecedora por lo tanto, reside en la reacción de conductores y pasajeros de un coche autónomo frente a uno convencional. Al estudiar este tipo de reacciones, se podrán desarrollar sistemas de seguridad más efectivos en mayor o menor medida para favorecer la protección de los ocupantes de un coche autónomo en caso de accidente.

Posiciones como ir durmiendo, viendo tus emails o usando tu smartphone son algunas de las situaciones a las que más atención se le prestarán en este tipo de pruebas, ya que, suponen, estas serán algunas de las actividades más comunes dentro del coche autónomo. Evidentemente, no es lo mismo sufrir un accidente en una posición de atención absoluta con el volante firmemente agarrado que hacerlo mientras vas dormido, por ejemplo.

Lamentablemente, estas investigaciones están en “pañales”, y solo a través de la prueba, el error y numerosas investigaciones se acabará reforzando el sistema de seguridad y llegando a conclusiones prometedoras para prevenir situaciones mortales o de riesgo.

Los primeros estudios de Toyota, se han llevando a cabo durante un año mediante la colaboración de 87 voluntarios de la Universidad de Michigan.

En palabras de Hason Hallman (Ingeniero que ha estado a cargo de este estudio): “Queremos ser capaces de ofrecer tecnologías mejoradas basadas en las nuevas posturas que pueden estar presentes en el momento del accidente dentro de un coche autónomo”.

Los resultados finales de las pruebas todavía no han sido desvelados, pero, desde Toyota el optimismo es evidente. Gracias al apoyo de los 87 voluntarios, los cuales contaron con todas las medidas preventivas de seguridad posibles para realizar las pruebas, y la dedicación de los ingenieros de Toyota, podemos decir que este es un nuevo paso hacia una conducción autónoma más segura en lo que a la prevención de accidentes se refiere.