La tecnología ADAS ya es una realidad pero, gracias a su inminente evolución, de aquí al año 2035 conseguirán reducir el nivel de siniestralidad en un 25%

Las innovaciones tecnológicas no solo se encargan de mejorar y ofrecer nuevos componentes en los vehículos del mañana, sino también importantes medidas de seguridad. Gracias a esto, los vehículos del futuro serán menos contaminantes y más seguros, algo que será posible a la tecnología proporcionada por ADAS. Estas siglas, que corresponden al nombre en inglés Advanced Driver Assistance Systems, forman parte de un nuevo proyecto que vela por la seguridad de los conductores, y que busca reducir al máximo el porcentaje de siniestros que se están produciendo en la actualidad.

Ya son la mayoría de vehículos los que recurren a los sistemas ADAS pero, al mismo tiempo, aún son muchos los aspectos que deben de ser mejorados. Con esta premisa, las principales instituciones que velan por la seguridad en la carretera estiman que se reducirá considerablemente el número de accidentes de forma paulatina, pero con una clara mejora que irá de la mano de la evolución tecnológica.

Un 25% menos de siniestralidad en 2035 gracias a ADAS

Diferentes institutos han llevado a cabo un estudio para analizar el progreso de la tecnología en el automóvil y de cómo esta ayudará a reducir el número de siniestros. Los resultados apuntan a que nos encontraremos con una considerable caída del número de accidentes año tras año, pero será en 2035 cuando se registré una reducción de un 25% de siniestros gracias a la presencia de la tecnología ADAS.

Según el Doctor Christoph Lauterwasser (Direct or del Centro de Tecnología de Allianz), “esta brusca pero necesaria caída será respecto a las cifras registradas en el año 2015″. Esto implica que observaremos un descenso progresivo del número de accidentes, un porcentaje que variará en función del avance de la industria automovilística y del conocimiento que tengan los usuarios sobre la nueva tecnología ADAS que se irá aplicando con mayor insistencia.

Con esta premisa, podríamos observar en 2021 una reducción de accidentes de un 5%, y antes de la llegada del año 2025 se habrá alcanzado un 10%. Al mismo tiempo, también se estima que dentro de tres años las reclamaciones a los seguros experimentarán un descenso de un 20%, siendo otro claro síntoma de que no solo nuestras carreteras serán más seguras, sino también los vehículos.

La tecnología ADAS que más ayuda

En la actualidad ya contamos con multitud de elementos que se inscriben dentro de esta tecnología, pero las firmas automovilísticas irán incorporando importantes novedades con el paso de los años. En los vehículos contemporáneos -y en los venideros- los sistemas que más intervienen a la hora de evitar un siniestro son el frenado autónomo de emergencia y y los asistentes de aparcamiento. Ambos asistentes -presentes en prácticamente todos los vehículos modernos- representarán un 40% del total, mientras que el 20% restante recaerá sobre dos componentes tecnológicos muy recurrentes.

Los asistentes de mantenimiento y cambio de carril se encargarán de representar un 10% del total, permitiendo a sus usuarios gozar de una seguridad mucho más acusada en la carretera. El otro 10% se reparte entre el control de crucero activo y el reconocimiento de peatones, dos sistemas imprescindibles capaces de proporcionar una mayor tranquilidad tanto a los conductores como a los viandantes.