Los fabricantes trabajan ya en sistemas de comunicación entre coches autónomos y las personas

Diferentes estudios muestran la desconfianza de los seres humanos hacia los coches autónomos. Ceder el manejo de una máquina a la propia inteligencia artificial nos provoca miedo. Por ello, diferentes fabricantes de coches y empresas vinculadas al sector, trabajan para fomentar sistemas de comunicación entre coches autónomos y las personas de su entorno.

Ford es el última en avanzar un lenguaje visual que fomente la información emitida por el coche autónomo hacia todo aquel que se encuentre próximo al vehículo. Por ello, el uso de indicadores luminosos parece una de las mejores opciones.

Al igual que, cuando circulamos en nuestro vehículo, y observamos un vehículo de emergencia que se aproxima, son sus luces y los colores de los servicios de asistencia los que nos hacen entender qué ocurre.

Los colores, un lenguaje universal

Establecer un código de colores universal que avisara a las personas de las acciones que un coche autónomo realiza o llevará a cabo de forma inmediata, aportaría información al peatón o ciclista. El mejor ejemplo sería el símil con los códigos de color utilizados por los semáforos y los peatones, tres colores cuya comprensión y aplicación es prácticamente global.

La elección de unos colores que avisaran de forma universal sobre la tarea que realiza un coche autónomo, serviría para que la persona que lo ve tomara la decisión oportuna sin miedo al desconocimiento del proceso que el automóvil fuera a realizar.

Aumentando la confianza en los coches autónomos

Con esta sencilla apuesta, se busca generar la confianza de los seres humanos hacia las máquinas autónomas.

Ford ha experimentado simulando la conducción autónoma en uno de sus vehículos. Gracias a la grabación del vídeo que puedes ver a continuación, ha servido, también, para estudiar el comportamiento de las personas ante, primero, un coche que se mueve, aparentemente de forma autónoma y, segundo, cómo actúan los peatones y ciclistas ante un vehículo que pudiera circular de forma automatizada y sus respuestas ante el código de luces utilizado por este vehículo según su actividad.

Tras los experimentos, se determinaron los colores más y menos aceptados. La conclusión definitiva fue que se obtuvo alto nivel de aceptación de esta tecnología de comunicación visual y que, con ella, se aumenta la confianza del peatón ante el coche.

No deja de ser otro experimento más que, desde el sector de la industria de la automoción, busca potenciar la confianza en los coches autónomos y reducir el miedo que se deriva de su circulación por nuestras carreteras.

Los fabricantes apuestan por el lenguaje visual

Una nueva vía que busca el fomento en la confianza entre seres humanos y máquinas autómatas a través de la comunicación entre ambos. Otra propuesta que llega poco después de la que hemos conocido recientemente sobre unos curiosos vehículos «con ojos» de Jaguar y Land Rover.