España y su asignatura pendiente con la gestión de la meteorología en situaciones de congelación. Un problema que afecta a mucha carreteras del territorio nacional.

Por ello, el Instituto Tecnológico del Plástico y la empresa SICO, especialista en el terreno de la ingeniería y propulsor de primer sistema automatizado anti-hielo para carreteras, han iniciado un proyecto para patentar unos aspersores de agua y sal.

Dichos aspersores pretenden acabar con los problemas que supone esparcir sal en grandes camiones, con un gran consumo de combustible, para ello, consideran más asequible rociar la carretera con una solución salina.

Aspersores nieve

Funcionamiento de aspersores anti-hielo

La empresa valenciana SICO, inicia este proyecto con una serie de reconocimientos anteriores. Su trabajo en el Circuito Ricardo Tormo de Cheste o el control de temperatura en las pistas del Aeropuerto Madrid- Barajas, lo colocan como un referente en el sector.

Su sistema basado en unos aspersores colocados dentro de los hitos de señalización o en el propio asfalto, pulveriza una solución salina llegada de una central de salmuera colocada bajo el terreno o a un lado de la carretera.

Así mismo, es dicha central quien se encarga de gestionar las pulverizaciones en función de la temperatura de la carretera, incluso, anticipándose a la formación de hielo en zonas donde las probabilidades son bajas.

Aspersores nieve

Depósitos y pruebas de funcionamiento

Sin duda, uno de los factores más relevantes de estos aspersores es su alimentación autónoma con energías renovables. Sus depósitos de salmuera favorecen la no circulación de camiones esparciendo sal y los problemas de abastecimiento en carreteras de difícil acceso para estos.

Por otro lado, también se ha tenido en cuenta la función del mantenimiento de estos depósitos. La utilización de plásticos reciclables para mantener la salmuera evita la corrosión provocada por la sal en caso de utilizar depósitos metálicos.

Finalmente, destacamos sus pruebas de funcionamiento en carreteras españolas. Concretamente, en algunos tramos de Teruel (A-23 y N-420) y Álava (A-2 y AP-68). Con ello, la empresa valenciana pretende comprobar su efectividad y fiabilidad para poder realizar exportaciones a países como Rusia o Polonia.